Hay toda clase de historias. Algunas nacen al ser contadas, su substancia es elIsabel Allende, Cuentos de Eva Luna.
lenguaje y antes de que alguien las ponga en palabras son apenas una emoción, un
capricho de la mente, una imagen o una intangible reminiscencia. Otras vienen
completas, como manzanas, y pueden repetirse hasta el infinito sin riesgo de alterar su
sentido. Existen unas tomadas de la realidad y procesadas por la inspiración, mientras
otras nacen de un instante de inspiración y se convierten en realidad al ser contadas. Y
hay historias secretas que permanecen ocultas en las sombras de la memoria, son
como organismos vivos, les salen raíces, tentáculos, se llenan de adherencias y
parásitos y con el tiempo se transforman en materia de pesadillas. A veces para
exorcizar los demonios de un recuerdo es necesario contarlo como un cuento.❞
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Etiquetas: libros
Lloviendo que es gerundio..
"Entonces llovió. Y el cielo fue una sustancia gelatinosa y gris que aleteó a una cuarta de nuestras cabezas."Así podría empezar la descripción de lo que fue el comienzo de estas lluvias, hace una semana. (¿O antes?) Justo después de salir de la iglesia, recordé este Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo y me identifiqué plenamente.
"Pero sin que lo advirtiéramos, la lluvia estaba penetrando demasiado hondo en nuestros sentidos."A lo largo de toda la semana he venido sintiendo como la lluvia se apropia de la voluntad de los corazones.
"Al atardecer del martes el agua apretaba y dolía como una mortajada en el corazón."Un sentimiento como de rendición, de resignada humildad ante la poderosa presencia de la lluvia.
"Estábamos paralizados, narcotizados por la lluvia, entregados al derrumbamiento de la naturaleza en una actitud pacífica y resignada."La lluvia, que parece como la respiración líquida de un gigante dormido. Una presencia poderosa pero no violenta, sino más bien de una tranquilidad abrumadora.
"Al amanecer del jueves cesaron los olores, se perdió el sentido de las distancias. La noción del tiempo, trastornada desde el día anterior, desapareció por completo. Entonces no hubo jueves. Lo que debía ser lo fue una cosa física y gelatinosa que había podido apartarse con las manos para asomarse al viernes."El jueves comenzó a llover más fuerte y más seguido, casi todo el día con muy pequeñas pausas. Y así ha estado hasta el día de hoy, lunes. Todas las cosas en la casa están húmedas, casi me siento como Isabel: "Yo me movía sin dirección, sin voluntad. Me sentía convertida en una pradera desolada, sembrada de algas y líquenes, de hongos viscosos y blandos, fecunda por la repugnante flora de la humedad y de las tinieblas."
Espero que pronto se quite esta lluvia, ya ansío ver el sol. No importa si hace calor, que para soportar eso si estoy acostumbrado. Pero para esta lluvia, la verdad no.
Todos los textos entre comillas pertenecen al Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo del escritor colombiano Gabriel García Márquez.
—Lo más importante nunca se ve...
—Indudablemente...
—Es lo mismo que la flor. Si te gusta una flor que habita en una estrella, es muy dulce mirar al cielo por la noche. Todas las estrellas han florecido.
—Es indudable...
—Es como el agua. La que me diste a beber, gracias a la roldana y la cuerda, era como una música ¿te acuerdas? ¡Qué buena era!
—Sí, cierto...
—Por la noche mirarás las estrellas; mi casa es demasiado pequeña para que yo pueda señalarte dónde se encuentra. Así es mejor; mi estrella será para ti una cualquiera de ellas. Te gustará entonces mirar todas las estrellas. Todas ellas serán tus amigas. Y además, te haré un regalo...
Y rió una vez más.
—¡Ah, muchachito, muchachito, cómo me gusta oír tu risa!
—Mi regalo será ese precisamente, será como el agua...
—¿Qué quieres decir?
—La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las estrellas son guías; para otros sólo son pequeñas lucecitas. Para los sabios las estrellas son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas se callan. Tú tendrás estrellas como nadie ha tenido...
—¿Qué quieres decir?
—Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!
Y rió nuevamente.
—Cuando te hayas consolado (siempre se consuela uno) estarás contento de haberme conocido. Serás mi amigo y tendrás ganas de reír conmigo. Algunas veces abrirás tu ventana sólo por placer y tus amigos quedarán asombrados de verte reír mirando al cielo. Tú les explicarás: "Las estrellas me hacen reír siempre". Ellos te creerán loco. Y yo te habré jugado una mala pasada...
Y se rió otra vez.
—Será como si en vez de estrellas, te hubiese dado multitud de cascabelitos que saben reír...
—Indudablemente...
—Es lo mismo que la flor. Si te gusta una flor que habita en una estrella, es muy dulce mirar al cielo por la noche. Todas las estrellas han florecido.
—Es indudable...
—Es como el agua. La que me diste a beber, gracias a la roldana y la cuerda, era como una música ¿te acuerdas? ¡Qué buena era!
—Sí, cierto...

—Por la noche mirarás las estrellas; mi casa es demasiado pequeña para que yo pueda señalarte dónde se encuentra. Así es mejor; mi estrella será para ti una cualquiera de ellas. Te gustará entonces mirar todas las estrellas. Todas ellas serán tus amigas. Y además, te haré un regalo...
Y rió una vez más.
—¡Ah, muchachito, muchachito, cómo me gusta oír tu risa!
—Mi regalo será ese precisamente, será como el agua...
—¿Qué quieres decir?
—La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las estrellas son guías; para otros sólo son pequeñas lucecitas. Para los sabios las estrellas son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas se callan. Tú tendrás estrellas como nadie ha tenido...
—¿Qué quieres decir?
—Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!
Y rió nuevamente.
—Cuando te hayas consolado (siempre se consuela uno) estarás contento de haberme conocido. Serás mi amigo y tendrás ganas de reír conmigo. Algunas veces abrirás tu ventana sólo por placer y tus amigos quedarán asombrados de verte reír mirando al cielo. Tú les explicarás: "Las estrellas me hacen reír siempre". Ellos te creerán loco. Y yo te habré jugado una mala pasada...
Y se rió otra vez.
—Será como si en vez de estrellas, te hubiese dado multitud de cascabelitos que saben reír...
De "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry
Mis libros favoritos
Gabriel García Márquez: Cien años de soledad
Monumental
Gabriel García Márquez: Crónica de una muerte anunciada
En el prólogo lo dice: "...una exacta y eficaz pieza de relojería."
Miguel de Cervantes Saavedra: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha
Si hablas castellano y no lo has leído, es casi como estar vivo y no haber comido.
Antoine de Saint-Exupery: El Principito
Mi primer libro (lo leí como a los 10)
Cita favorita:
..sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
El zorro al principito.
J.R.R. Tolkien: El Señor de los Anillos
Es magia para mí, desde que escuché a Blind Guardian cantando "I'll keep the ring..."
Cita favorita:
He olvidado buena parte de lo que creía saber y he aprendido muchas cosas que había olvidado. Ahora veo cosas muy lejanas, pero muchas otras que están al alcance de la mano no puedo verlas.
Gandalf, Las Dos Torres.Richard Bach: Ilusiones
Un libro que realmente te pone a reflexionar
Cita favorita:
..No te dejes abatir por las depedidas, son indispensables como preparación para el reencuentro..
Hermann Hesse: Siddharta
¿Alguien sabe por que lo pongo? ;)
Cita favorita:
«Era el yo, cuyo sentido y carácter quería aprender. Era el yo, del cual me quería librar, al que quería superar. Pero no lo conseguí, tan sólo podía engañarlo, únicamente podía huir de él.
Ciertamente, ninguna cosa del mundo me ha obsesionado tanto como este mi yo, este enigma de vivir: que soy un individuo separado y aislado de todos los demás, que soy Siddharta! ¡Y de ninguna otra cosa del mundo sé tan poco como de mí, de Siddharta! ... Quiero aprender de mí mismo, deseo ser mi discípulo, conocerme, adentrarme en el misterio de Siddharta.»
Ciertamente, ninguna cosa del mundo me ha obsesionado tanto como este mi yo, este enigma de vivir: que soy un individuo separado y aislado de todos los demás, que soy Siddharta! ¡Y de ninguna otra cosa del mundo sé tan poco como de mí, de Siddharta! ... Quiero aprender de mí mismo, deseo ser mi discípulo, conocerme, adentrarme en el misterio de Siddharta.»
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