...porque me quería despedir.
Grandes cosas me han ocurrido en esa playa. El día que la conocí, comencé a amar a la que hoy es mi esposa. Dos años después, ahí mismo le pedí que se casara conmigo. Un año después de eso nos casamos en el mismo lugar.
Así que ayer me fui a despedir de la playa, a tomar una decision. La decisión de irme de esta ciudad.
Fui con ella, con mi compañera de aventuras, con mi eterna compañera, a despedirnos de nuestra cómplice. Cómplice de grandes momentos de nuestra vida.
Me sumergí una última vez en sus aguas frías, deje que sus olas recorrieran mi piel, que me arrastraran. Sentí la vibración de su arena en mis manos y en mis pies. Cabalgué sus olas por última vez y me dejé llevar por ellas como una tabla de surf. Ese día mi retoño también nadó en esas aguas, aunque aún en la matriz de su madre como nave.
Después caminé de la mano de mi esposa, recorrimos buena parte de ella y fuimos hasta las escolleras.
Nos despedimos en silencio. Comiéndonos el paisaje con los ojos. Compartiendo una sonrisa cómplice con el mar.
Un adiós silencioso, poblado de gaviotas, olor a sal y a pescado, sabor a viento y a ola.
Fui con ella, con mi compañera de aventuras, con mi eterna compañera, a despedirnos de nuestra cómplice. Cómplice de grandes momentos de nuestra vida.
Me sumergí una última vez en sus aguas frías, deje que sus olas recorrieran mi piel, que me arrastraran. Sentí la vibración de su arena en mis manos y en mis pies. Cabalgué sus olas por última vez y me dejé llevar por ellas como una tabla de surf. Ese día mi retoño también nadó en esas aguas, aunque aún en la matriz de su madre como nave.
Después caminé de la mano de mi esposa, recorrimos buena parte de ella y fuimos hasta las escolleras.
Nos despedimos en silencio. Comiéndonos el paisaje con los ojos. Compartiendo una sonrisa cómplice con el mar.
Un adiós silencioso, poblado de gaviotas, olor a sal y a pescado, sabor a viento y a ola.