Páginas

Si a principios de año me hubieran preguntado, ¿qué vas a hacer este año?, lo menos que me hubiera pasado por la cabeza sería contestar: "viajar". Pero eso es exactamente lo que hice en este año. Haciendo cuentas, en mi casa solamente estuve 4 meses aproximadamente.

Muy pocos viajes fueron por placer (como cuando fui al D.F. a un concierto o cuando fui a conocer una cascada en la huasteca potosina), la mayor parte del tiempo anduve de aquí para allá trabajando.

La segunda parte del año me la pasé literalmente en la carretera. Entre agosto y diciembre recorrí la nada despreciable cantidad de 17,000 km en una camionetita nueva (bueno, ya no tanto); en varios viajes entre Veracruz, Jalisco, Morelos y Tamaulipas (las líneas amarillas de la imagen).




Un día un amigo me dijo "Siento que trabajas un chingo, pero viajas idem..." y es cierto, este año no me faltó el trabajo, que en la situación actual del país ya es mucho decir, y además no me faltó tiempo y oportunidades para conocer mejor algunas ciudades por las que había pasado: por ejemplo, Puebla, Cuernavaca o Córdoba (Pronto más fotos).

La mejor manera de definir este año que pasó para mí es la que dió mi cuate: Mucho trabajo, muchos viajes. No sé que va a pasar en el 2010. Eso se verá dentro de un año. Por lo pronto:


¡Feliz Año Nuevo!

De pronto..

De pronto se dió cuenta de que hoy no rebasó a nadie. Sentía una enorme complicidad con los demás observadores, se dió cuenta de lo mucho que se gana si se va lento.

Esa tarde observó el cielo, el sol y las sombras que iba dejando en los cerros y cómo la luz se descomponía en rayos intermitentes entre los árboles.

Cuando llegó, toda la tarde estuvo añorando aquellos días felices. Pensó "qué rápido se acaban". Qué rápido se terminaban las ilusiones, apenas ayer frescas y alcanzables.

De pronto recordó lo mucho que había visto en ocasiones parecidas: la cantidad de flores de tantos colores que había visto en Chiapas a principio de año: palos de rosa, flamboyanes, jacarandas, lluvias de oro. Recordó como se doblaban los rayos del sol en torno a las flores de las cañas.

Recordó que en Jalisco los cerros parecen pintados a mano y que en Valles la ciudad se viste de amarillo una vez al año y otra vez de rosado. Recordó las ondulaciones casi estáticas, casi palpables que hace el agua de los ríos de la huasteca.

Recordó el hermoso contraste que forma la hierba amarilla y el cielo oscuro cuando está nublado. Recordó el manto lechoso que dejan las noches de luna llena sobre las olas en la Costa Esmeralda.

De pronto se sorprendió hablando de él mismo en tercera persona, como si de ese modo lo que estaba pasando no le fuera a afectar. Como si pudiera hacer un autorretrato de lo que sentía en ese momento y salir ileso en el proceso.

De pronto se dió cuenta de que ahora que escribía las palabras no tenían la mismo consistencia que cuando las estaba pensando.

De pronto se dio cuenta de que esa última curva que había tomado demasiado cerrada, lo había llevado de un estado de ánimo al opuesto. De pronto se dió cuenta de que.. estaba deprimido.