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Este sitio puede dañar tu equipo

8 am. Llego a la oficina y un compañero me dice, "mira lo que aparece en Google". Debajo de cualquier sitio aparecía un link con esta misteriosa leyenda: "Este sitio puede dañar tu equipo". De primera, pensé que sería alguna configuración de la barra de Google, que yo no uso. Pero al ir a mi computadora me encuentro con la misma situación. Hago una búsqueda con Google del sitio de mi empresa, la leyenda pasó de ser 'misteriosa' para convertirse en 'fastidiosa', 'molesta', 'indignante'.

Busco más información y en la mayoría de los sitios existen comentarios de usuarios indignados. Leo palabras como "tonterías", "Google dispara primero y pregunta después", "el propio sitio de Google está calificado igual"...

Escribo la palabra google en el buscador de Google y resulta que ahí también aparece la leyenda. Escribo yahoo y el molestoso link no aparece y por lo tanto puedo entrar. Microsoft.. el mismo caso. De repente me pongo a pensar en las posibles demandas que podrían llegar a Google. Obvio, de las grandes empresas sí se cuidaron. Toshiba, GE Fanuc, Sony, Motorola... todas ellas libres del "enlace".

Me decido a utilizar las "Herramienta para webmasters" y "Solicitar una reconsideración" para el sitio de mi empresa. Les envío un mensaje un tanto ácido.

Vuelvo a hacer la consulta de mi empresa en Google... Voila!, ya no está el link fastidioso!

¿Qué es lo que habrá pasado? Fue cuestión de unos minutos pero.. se imaginan las posibilades de un error por parte de Google? Los miles de millones de pérdidas y las consecuencias en demandas para Google? Lo que tambien me lleva a pensar en lo poderosa que es la firma y en lo frágil que nos volvemos los propietarios de sitios, pequeños o grandes ante ella. En lo poderosa que es la información.

Hace poco leía la pregunta de que si Internet nos hacía más inteligentes, una pregunta con sus respectivas vertientes en los comentarios: unos de acuerdo y otros en contra. Algunos de los que estaban de acuerdo decían que ahora memorizamos más direcciones de sitios, en contraparte con los números telefónicos, de los cuales con dificultad recordamos 3 o 4.

Le dije a mi amigo que escribiera directamente la dirección del sitio que buscaba en el cuadro de texto de la barra de navegación, a lo que me contestó con una mirada extrañada: "no me la sé". Es increíble la dependencia que hemos desarrollado hacia Google, al grado de confiarle nuestros sitios favoritos, fotos, agenda, hasta nuestros secretos más ocultos. Así como es increíble que una empresa de la cual se dependa tanto en el mundo del Internet tenga este tipo de fallas.
¿Qué opinan ustedes?


2 de febrero, actualización: Google dice "Oops.. Very simply, human error."

Lugares y modismos

Estoy en Tampico, en el noreste del país (siendo estrictos geográficamente Tampico se encuentra en el centro-este del país). Tengo un primo chiapaneco que tiene pocos meses trabajando con nosotros y ya se le está pegando el acento tampiqueño. Pero la mezcla entre modismos chiapanecos ("está mucho", "sí pues", "no muy" y acento norteñón se escucha bien cura (como dirían en Chihuahua).

Recuerdo que algo parecido me pasaba a mí, en aquellos largos viajes de la niñez, del estado de S.L.P. a los de Chiapas y Oaxaca. Llegaba con mi acento cantadito y mis palabras chistosas -como el "oy"(oye) y el "ira" (mira)- y a los poquitos días se me empezaban a pegar las frases y el acento del sur, sobre todo el del istmo oaxaqueño que es pegajoso y rico en palabras zapotecas, leyendas y modismos.

Desde entonces comencé a desarrollar una especie de habilidad con la que llegando a un lugar, disimulaba un poco mi acento y asumía o imitaba el del lugar, hasta que casi no se distinguía que era de otro lugar. Esto me ahorraba los disgustos naturales de la condición de fuereño.

La consecuencia natural de estos viajes (Jalisco, Veracruz, Tamaulipas, sur y centro del país) fue que mi acento se fue haciendo cada vez más neutral (visto desde la obvia subjetividad interna, claro), con las excepciones de cuando viví en Tuxtla y en la huasteca potosina, dos lugares con acentos y modismos completamente distintos y en los que sí me embebí casi completamente. De tal manera que los modismos y acentos de dichas regiones los utilizaba solamente dentro de ellas o con amigos y personas originarios de ellas y cuando viajaba a otro lugar utilizaba mi acento neutral, salpicado con ciertos regionalismos de aquí y de allá recolectados a lo largo del tiempo.

A mí por ejemplo, me encantan los modismos y acentos que tenemos en Chiapas y cuando voy  para allá los uso y me encanta escucharlos: "oí vos, vení pa' ca" (oye, ven para acá), "idiay pue!" ("¿qué pasó?")...
O los de Jalisco: "bien mucho", "ey" (sí), "sí pues", "oh" ("ah")...
O los de Tampico: "paletoso" (presumido), "abánico" (ventilador)...
O los de Cd. Valles: "qué crees? No!" 
O los del istmo: "malamente", "piñazo" (golpe)...
O el lindo acento de los chihuahuenses... 

El hecho es que a lo largo de todo este tiempo me he dado cuenta de que algunas personas reniegan de sus raíces, tratan de ocultarlas y hasta las menosprecian. Como mi primo, que en lugar de utilizar su lenguaje natural trata de imitar el de aquí, como yo en su momento. A mí en cambio me encantaría que él utilizara su acento de los altos de Chiapas y se comunicara de manera natural con las personas de la costa de Tamaulipas. Esa riqueza nacional no se debería de perder, las mezclas que se van generando enriquecen nuestra cultura, criolla por naturaleza. Esos viajes y aprendizajes son lo que nos enriquece como personas.

En lugar de aprender anglicismos inútiles (hay algunos muy útiles), deberíamos aprender los mexicanismos, preservarlos y procurar comprenderlos, esas mezclas nos distinguen como mexicanos y nos dan una identidad nacional que es rica y vasta como el mar... y, por cierto, ¿qué modismos has escuchado que te parezcan agradables o chistosos?

Flor de Capomo

Hace mucho que no publicaba letras de canciones, y se me vino a la mente una que me gusta mucho. Investigando un poco encontré en el blog de Fred Alvarez muchos datos interesantes que no conocía acerca de la canción, como el hecho de que es una canción mayo, del norte de Sonora y cuya letra se puede encontrar en idioma mayo. Como no puedo entrar por ahora a YouTube para poner el enlace a la canción (como es mi costumbre), me voy a basar en la información que encontré para reproducir tanto el enlace del video como la letra en versión mayo y en castellano.

Triguenyita hermosa

Triguenyita hermosa
tütulikë yötu
kápo sehuáta bénasi_jíbba huerama
ínapo ento ilítchi
énchi basilároa
énchi enamorároa
kánne_jíba hueráma.

Yoko máchu líchi
em jóapone yébsak
bánkota ínou yétcha sáihuateko
kátë emo tíutuamta
bénasi emo ántua
pakë em málla kaa maliciároanake.

Triguenyita hermosa
bínotane jëko
kiane babalórek
enchímakne ettejoane.
ínapo ento ilítchi
énchi basilároa
énchi enamorároa
kánne_jíba hueráma
Flor de Capomo
 

Trigueñita hermosa,
Linda vas creciendo
Como los capomos
Que se encuentran en la flor.

Tú, mi chiquitita,
Te ando vacilando,
Te ando enamorando
Con grande fervor.

Mañana o pasado
Yo voy a tu casa,
Tu mamá te ordena
Una silla para mí.

Tú, mi chiquitita,
Finge no mirarme,
Ponte muy contenta
Porque estoy aquí.

Trigueñita hermosa,
Cuando tomo vino
Siento tantas ganas
De contigo platicar.

Tú, mi chiquitita,
Te ando vacilando,
Te ando enamorando
Y en ti me pongo a pensar.

Mañana o pasado
Yo voy a tu casa,
Tu mamá te ordena
Una silla para mí.

Tú mi chiquitita,
Finge no mirarme,
Ponte muy contenta
Porque estoy aquí.

Una canción de Francisco Aldaco.

Thoreau no tenía un BlackBerry


“PIENSO,” Thoreau escribió en su ensayo "Caminando" “que no puedo preservar mi salud y espíritu a menos que pase cuatro horas al día al menos —y comúnmente es más que eso— paseando a través de los bosques y sobre las montañas y campos, absolutamente libre de todos los compromisos del mundo.”

¡Ja! ¡Cuatro horas! Claramente Thoreau no tenía un BlackBerry. ”


Anthony Doerr, citando y burlándose de Thoreau.

¿Aún estoy aquí?

DENTRO DE MÍ HABITA UN GEMELO OSCURO.

Así empieza el excelente ensayo Am I Still Here? Looking for validation in a wired world (¿Aún estoy aquí? Buscando validación en un mundo conectado), publicado por el escritor de ciencia ficción Anthony Doerr en la revista Orion, que versa acerca de la dualidad de una persona, entre el gusto por la naturaleza y la adicción a la conectividad. Una dualidad que comparto y con la que me identifico.

Aquí una especie de híbrido entre traducción-paráfrasis-extracto-interpretación del ensayo o mini-cuento.

...Cada día se hace un poco más fuerte... Llamémosle Z. A mí me gusta el clima; Z sobrevive a pesar de él. A mí me gusta esquiar; a Z le gusta navegar en internet. A mí me gusta ver los árboles; a Z le gusta leer noticias en los feeds. Yo deshierbo el jardín; Z susurra en mi oído acerca del cambio climático, ploriferación nuclear, inflación...”

Cuando estoy en un lugar lleno de naturaleza, siempre tengo dos pensamientos divididos: una parte dice: ¡que bello es aquí!; la otra, es Z susurrando que tengo que tomar fotos y subirlas a mis álbums web, geo-etiquetarlas, relatar el paseo en mi blog... Es algo adictivo que en ocasiones no me permite disfrutar del momento al 100%.

...y entonces Z me toca (metafóricamente) en el (metafórico) hombro. Hey, dice. No has checado tu e-mail hoy.”

Las nuevas tecnologías nos permiten estar siempre conectados. Es difícil que un e-mail se nos quede sin leer en estos días. Es parte del trabajo, ¿no?

...El dinero lo justifica todo, ¿no? Lo que mi gemelo malvado Z sabe, y lo que me reuso a articular, a si quiere contemplar, es que checar el e-mail o el Facebook o leer acerca de el político A en el Blog B no se trata acerca de hacer dinero sino de preguntar al mundo algo urgente. Esa pregunta es esta: ¿Aún estoy aquí?”

Como si para saber que aún estamos aquí necesitaramos preguntarle al mundo cibernético. A nuestros seguidores de Twitter, Blogger, Facebook, et cetera. ¿De qué nos estamos perdiendo mientras estamos en la playa o en la alberca con nuestros hijos o amigos? Es lo que quiere saber Z.

Las adicciones, dicen los neurologistas, cambian la figura física de nuestros cerebros. Cada vez que el viejo Z encuentra otro mensaje de texto, otro encabezado, otra actualización, mi cerebro inyecta un poco de dopamina(..).

“¡Tienes un e-mail!” chilla la computadora y —¡whoosh!— aquí viene la dósis de dopamina. Me siento más fuerte, dice Z. Pasan cinco minutos, la dopamina desaparece. Estoy débil, susurra Z. Tengo hambre. Necesito ver una foto de Joe Biden.”(..)

¿Qué pasa si mientras lees los últimos párrafos pasa algo en el mundo? ¿Qué tal si durante los cinco minutos anteriores alguien te envío un texto? ¿No deberías ir a checar? ¿Seguirás aquí?

He recibido muchas quejas de mis familiares por estar siempre conectado. Esa conectividad a veces hasta me roba la productividad en mi trabajo. Pero, ¿Qué es más importante, estar aquí (en el mundo interconectado) o estar aquí (en el mundo real)?

“Cuando estoy en el campo,” escribió el crítico inglés William Hazlitt, “deseo vegetar como el campo”

Z odia vegetar. Z quiere LinkedIn, Twitter, Google. Z quiere que levante mi teléfono y termine de leer mi e-mail. En vez de eso, llevo a mis hijos a caminar. Las nubes corren hacia el valle, grandes y oscuras y esponjadas, y la luz es dorada.Tratamos de estar callados; tratamos de estar quietos; intentamos respirar.

¿Sigo aquí? Todo lo que tengo que hacer es mirar los ojos de mis hijos, caminando a mi lado en el atardecer. Sí, papi, sus ojos dicen.

Por su puesto que estás aquí, papi. Estás justo aquí. ”

Todos los textos entre comillas son traducción de Am I Still Here? Looking for validation in a wired world del escritor Anthony Doerr.

El amor es como la muerte

...Pero el amor es como la muerte y como todos los grandes accidentes de la existencia. En otros parece regular, ordinario, sin que merezca atención; pero cuando se experimenta en la propia persona adquiere las proporciones inauditas de uno de esos acontecimientos que deben influir en la suerte del mundo. ”
Vicente Blasco Ibáñez en Los argonautas

Siddharta

Era el yo, cuyo sentido y carácter quería aprender. Era el yo, del cual me quería librar, al que quería superar. Pero no lo conseguí, tan sólo podía engañarlo, únicamente podía huir de él. Ciertamente, ninguna cosa del mundo me ha obsesionado tanto como este mi yo, este enigma de vivir: que soy un individuo separado y aislado de todos los demás, que soy Siddharta! ¡Y de ninguna otra cosa del mundo sé tan poco como de mí, de Siddharta! ... Quiero aprender de mí mismo, deseo ser mi discípulo, conocerme, adentrarme en el misterio de Siddharta.”

Hermann Hess en Siddharta

La primera del 2009

Este año que terminó fue de grandes cambios para mí. Tuve dos grandes bendiciones: primero, la de comenzar a formar un nuevo hogar; segundo la de volver a mi primer y más querido hogar, a Chiapas. Pero de eso ya tendré la oportunidad de escribir más, hay muchas historias acerca de eso.

Por ahora sólo decir que pienso seguir escribiendo de todo eso y mucho más. En este año que empezó un segundo después, espero estar escribiendo acerca de cosas nuevas de mi vida. Que este año esté tan lleno de cambios buenos como el que terminó. Y para todos ustedes deseo lo mismo. Un poco tarde pero, Feliz año 2009!