Páginas

"...es el acto del uso del lenguaje el que más detalles revela de nuestras personas. Por eso, escribir es, en múltiples formas, un desnudamiento frente a los demás..."
Es algo de lo que dice este post en el blog de la "campaña de alfabetización bloguera". A pesar de que se criticó el diseño del botón (sí está algo..digamos..chillón), yo lo puse en mi blog para apoyar una campaña que me parece muy buena.

En estos días de palabras como "k ondas", "komo tas", "q p2", "por ai"( yo mismo la he usado), "stamos en kontacto", "d"(de), "p"(pero), "ya lo c", "cnando", "t kiero", "spero que si", "k stes bien", "cuidat", "bsos" y demás barbaridades, creo que es bueno revalorar nuestro bello idioma y hacer uso de sus reglas ortográficas. Después de todo: 'Eres lo que escribes, eres como escribes'.

Una tarde triste en Tuxtla

Y ASÍ REMAMOS NUESTROS BOTES CONTRA LA CORRIENTE, AVANZAMOS INCESANTEMENTE HACIA EL PASADO.”
F. SCOTT FITZGERALD

Bueno, algún día lo tenía que hacer. Exorcizar esos demonios como dice García Márquez. Entonces publiqué un pequeño relato que hice hace casi dos años en una tarde triste y solitaria. No es gran cosa, solamente se trata de la descripción de aquella tarde, pero tiene algo que me gusta y es que en realidad pasó, y cuando lo estaba viviendo puse mucha atención a los detalles, utilicé los 5 sentidos, aspiré, toqué, escuché, degusté y sobre todo observé muy bien lo que pasaba a mi alrededor y creo que eso es lo especial que tiene este relato, que traté de describir muy bien el sentimiento por el que estaba pasando. Repito, no es gran cosa, pero es algo, es un comienzo.

5 de agosto, 2008: Parece que el servidor donde lo publiqué no responde, no se si temporal o permanentemente. Así que lo transcribo aquí.

Una tarde triste en Tuxtla

Miércoles 15 de junio de 2005. 7:00 PM. Nada en la TV. Nada que hacer. Bueno, estudiar para mi examen, hacer el aseo, recoger mi ropa. Tal vez incluso hablar por teléfono con alguien. ¿Por qué no?, tengo muchos amigos.


Repito en mi mente, nada que hacer. En el canal 10 hay un programa del parque de la marimba. La orquesta tocando, la gente bailando, todo se ve muy bien. Me gustaría estar ahí. Decido salir a caminar, no es el parque pero la colonia donde vivo es bonita.

Tomo mis llaves, le escribo un mensaje a Ana donde le digo que estoy triste y salgo de mi casa. Camino por la calle Paris, hacia el sol poniente. Llego al boulevard La Salle y doy vuelta a la izquierda. A mi derecha el sol rojo casi se pone y las nubes se iluminan en muchos colores. Azul, violeta, naranja, amarillo, gris, blanco. Contra ellas se recorta un flamboyán luciendo sus flores de color rojo brillante. Sigo caminando y el viento me golpea con su hálito de nostalgia. Llego a donde estaba la tienda del “Jero”. Ahí fumé mis primeros cigarrillos. Ahora es un video. Ya no significa nada para mí.

Recibo la contestación de Ana con entusiasmo, solo para ver que me contesta con cierta simpleza. Borro el mensaje mientras avanzo. Llego a la calle Versalles. Cuántos recuerdos. A la izquierda, a lo lejos, observo el canal que divide la segunda de la tercera sección del fraccionamiento.

Continúo avanzando por el boulevard que se prolonga hasta una pendiente algo pronunciada. Llego a la cale Cannes y doy vuelta a la izquierda. Cruzo dos calles y llego al canal. Lo cruzo también por un pequeño puente y doy vuelta a la izquierda. Avanzo unos metros y vuelvo a cruzar el canal en dirección opuesta. Doy vuelta a la derecha y llego a la Versalles. El viejo lugar de reunión. Me siento en el canal deseando tener un cigarro. De pronto lo recuerdo, ya no fumo.

Alrededor la gente se ve feliz, ocupada. Algunos lavan sus autos, otros barren, otros pasean. Los niños juegan, los novios ríen, los chavos platican. Todo es como siempre, nada ha cambiado. Pero todo es diferente. Yo soy el que está fuera de lugar. Yo vivo la fantasía de que ahora es 7 años atrás. A mi lado, el viejo árbol de mango, tan nuevo con sus hojas verdes. Detrás de mí, el agua corre por el viejo canal, limpia y diáfana.

Deseo que vinieran mis amigos. Como antes, a esta hora llegaban. Orozco, “Rata”, Zambra, “Chile”, mi hermano Mauricio, Benja, Derlin, Domingo, Candy, Cristina. Hasta si viniera Miguel me sentiría contento. El único que llega es el viento, con su olor a recuerdos. El viento suave, como arrastrando la melancolía, como envolviéndome en nostalgia pura. No se cuánto tiempo estoy ahí, sentado sin hacer nada. Recordando.

Finalmente me levanto y camino una vez más al poniente. Paso por la casa de mi cuate “Rata”. Reprimo el impulso de tocar su timbre. Debe estar ocupado. Trabajando. Haciendo sus cosas interesantes. Sigo caminando. Me pasa lo mismo en la casa de Cristina. Llego al boulevard y doy vuelta a la derecha. Veo dos negocios nuevos, una escuela para niños que no estaba. Todo es felicidad. Escucho risas, música, pájaros, autos pasando. Yo soy el que está fuera de lugar. Camino con mi mano izquierda en el bolsillo como si no hubieran pasado 7 años. Mis jeans son más ajustados, mi playera es más corta y más formal. Pero yo me siento como de 18 años. Solamente falta el cigarro en la mano derecha.

Un mensaje de Ana me devuelve a la realidad. Guardo el teléfono. Llego otra vez al video nuevo. Paso por el ciber, no tan nuevo. Veo las nubes a mi izquierda, ahora todas grises sobre el cielo amarillento con los últimos rayos del sol. El flamboyán aun orgulloso con sus flores. Llego a la calle Paris y doy vuelta a la derecha.

Llego a mi casa. Oscura, vacía, solitaria. Abro, enciendo la luz y el ventilador. Voy por un vaso con agua. Tomo el rollo de papel para escribir. Lo extiendo y comienzo a reconstruir todo. Tengo que ver mi teléfono para saber la fecha y el año. Hace tres párrafos recibí llamada de Ana, pero no le contesté.

Voy terminando. Veo hacia la ventana, la calle vacía y triste. Aquí no estoy fuera de lugar. Estoy tristemente en mi propio mundo. Decido ir al ciber a bajar una información. Debo continuar con mi vida. Espero que cuando salga, el viento no lleve hacia mí el olor de los recuerdos.

Debo estudiar, pero no puedo. Necesito a mi Ana, a mis papás, a mis amigos. Descuelgo el teléfono para ver si tengo mensajes. Sonrío tristemente, vana esperanza. 8:45 PM. Debo estudiar. Debo continuar mi vida.

El único idioma posible

Veo las notas, veo el papel pautado, veo todos esos signos inextricables, la llave de sol y la llave de fa, los bemoles y los sostenidos, y entonces me digo que ha habido un gran error, que la música debería ser el único idioma posible.
Escucho un cuarteto de Haydn -por ejemplo, la Aurora, por ejemplo el Jinete- y me pregunto por qué la literatura camina tan rezagada respecto de la música; por qué el lenguaje de la música es tan contundente y dramático, tan apegado a la pasta humana. Y por qué cuando tengo un libro en las manos, cuando emprendo la lectura de mis autores favoritos, tarda tanto la piel en ponérseme chinita, tanto el ánimo en dejarse arrebatar.
Escucho el Réquiem de Brahms o el de Fauré o el de Suppé y el impacto entonces es abrumador: mi vida, yo mismo, me torno insignificante, la sinrazón de la sinrazón; una motita de polvo habrá de tener mayor relevancia y notabilidad, sin comparación alguna. Es tan grande esa música que me llego a olvidar de mí mismo, a desaparecer por completo.
Creo que un hombre podría vivir fácilmente escuchando música. Analfabeto por completo. Sin importarle quién fue su madre o su padre, sin conocer el amor ni el odio, la fortuna o la pobreza. Creo que la música podría proporcionarle dicha, paz, alivio suficiente. Que ese hombre no tendría que levantarse para nada de su asiento, que le bastaría con escuchar todo Schubert para asumir la alegría de la creación.
Quítenme esta idea de la cabeza: creo que la música proporciona tanto alivio como muy pocos, escasísimos libros pueden acometer -estoy pensando en el Tao Te King, los Salmos o el Sermón de la Montaña. Creo que bien te puedes llevar a la tumba algunas notas, ciertas frases líricas. Beethoven murió con el manuscrito del Don Giovanni de Mozart en las manos. Seguramente en su cabeza revolotearían aquellas notas, como ángeles que lo escoltarían a las puertas del paraíso.
Y quítenme esta otra: creo que a los chavitos se les puede educar en el más profundo acontecimiento que es la música. Sin que signifique una manda su audición, una tarea obligatoria. Creo, estoy absoluta y perfectamente convencido, que la música tiende una mano en la vida. Cada individuo transita solo, como un vil perro callejero, por la vida; en los momentos más terribles, más angustiantes, se está solo, como un niño recién nacido abandonado en un terreno baldió. Es en esos momentos que la música revitaliza, inocula ganas de vivir. ¿O no?
Simón. Un artículo por Eusebio Ruvalcaba, publicado en La mosca y fusilado por mí originalmente en mi diario personal, en el año de 2002.

Buba comix

En alguno de esos geniales días de 1998 (¿o fué 97 o 96?, ufff cómo ha pasado el tiempo, ¡hace diez años!..ya estoy ruco..) comencé a adquirir con cierta frecuencia la revista 'La mosca en la pared', y en esas 'menstrualmente contraculturales' páginas descubrí al que para mí es el mejor caricaturista de México actualmente y que además dibuja los mejores corazones que he visto dibujados y también los mejores dragones que he visto entrando por las colas de las bubas. La verdad, sería excelente poder publicar aquí el trabajo de José Quintero, pero como no puedo, me limito a poner el link de la web de su máxima creación: los Buba comix. Tiene un diseño muy padre y unas secciones muy buenas, sobre todo recomiendo la sección de Buba comix. Yo ya me bajé uno de sus e-books y además descubrí que ahora tiene un blog, lo cual es excelente para nosotros, sus fans.

P.D. En alguna ocasión me fusilé un poema del maestro Quintero e hice una 'versión libre' que en algún momento regalé a una persona muy querida, quien espero me perdone si ve este post y al fin descubre de dónde salió aquella supuesta genialidad.

مدينة

"..ya se acabó el año" o de como aprovechar los últimos días

Hola mis amigos (bueno, hola marco porque eres el único que me lee -por ahora-). El día de hoy es el quinto del nuevo año y hasta ahora tengo oportunidad de contar lo que me pasó en los últimos días del año que quedó atrás.
Recuerdo que una compañera del trabajo me dijo un día del mes de noviembre, mientras me mostraba el calendario: "mira, ya se acabó el año". Yo le respondí con una de mis frases de señor: "todavía falta un mes y medio y muchas cosas por hacer", y yo mismo no tenía idea de cuanto tendrían de cierto esas palabras..

El caso es que en la misma semana me tuve que ir a Tamazula, Jalisco a hacer un pograma express en el ingenio, luego a Guadalajara a un seminario, luego de regreso a Tampico y en menos de una semana de estar en Tampico me tuve que ir a Cuautla, Morelos por tres semanas, las últimas del año. Así que en ese mes y medio aprendí muchísimo y sobre todo cosas que nunca me imagine aprender, como a hacer una interface entre un PLC y una PC (luego les platico que es eso).
El último día del año viajé a Tuxtla, la bella (un apodo que le puso mi cuate Sergio y que me gustó mucho), en otro de los hitos en mi vida, puesto que yo nunca había viajado en avión y ahora tuve la oportunidad y la necesidad de hacerlo.
Me había acostado a las 2 de la mañana después de un larguísimo día de trabajo y de 4 chelas invitadas por mi jefe y me tenía que levantar a las 4 para tomar el autobús de Cuautla al D.F. Me levanté media hora más tarde pero alcancé todavía el camión de las 5.30 y a esa hora viajé entre sueños y visiones de volcanes con capas de nubes, recortados contra el cielo apenas clareando y coronados por estrellas tardías rehusadas a desaparecer. Llegué a las 7.30 a la central TAPO y de ahí tomé un taxi al aeropuerto, donde por poco me deja el avión, cuyo boleto compré con la ayuda de mi amiga paty por internet. Después de estarme voceando por varios minutos aparecí en la sala y abordé.
El viaje fue fantástico, yo estaba impresionado viendo como la ciudad más grande del mundo se hacía más pequeña que el enorme monstruo volador en el que yo estaba sentado! Después sentí el vértigo de estar a más de 30, 000 m de altura y de estar chocando contra las nubes lanzadas por las corrientes de aire y un poco después, acostumbrado a viajar por horas en carretera, sentí la felicidad de ver el verdor que solo mi estado tiene y casi lloré de alegría al aterrizar en mi bella ciudad, bueno a unos kilómetros de ella, después de dos años de no visitarla.
Sentí el verdadero contraste entre la terrible tristeza y soledad que significó el haber pasado Navidad trabajando y la inmensa alegría que significa estar con mi familia compartiendo los alimentos, las pláticas y por qué no? unas buenas copas hasta las 4 de la mañana.
Y cuando llegó el día de regresar, contento de ver nuevas cosas en mi ciudad, de haber compartido buenos momentos con mis primos y familiares, de sentir por primera vez en mucho tiempo que estaba con mi gente, no me importó viajar de nuevo en avión, ahora a Toluca, platicar con un niño de imaginación exagerada y casi no entender lo que decía mientras veía la luna no hacia arriba sino hacia un lado del avión, llegar a Toluca a 10 grados centígrados y que mi chamarra se hubiera quedado en lo más recóndito de mi maleta y yo sin navaja o tijeras para cortar el cincho, tomar un transporte al D.F., conocer la plaza Polanco, tomar un taxi que me cobró 90 pesos de ahí a la central del norte, llegar barrido a abordar mi autobús no sin antes atreverme todavía a comprar una empanada de mole verde y en fin, viajar toda la noche, llegar a Tampico hermoso y manejar en mi camioneta hasta mi oficina, donde me esperaba la misma antipatía y el mismo aburrimiento del que ya me estaba cansando y todavía trabajar otras 12 horas y saliendo no poder visitar a mi novia porque ella todavía estaba de vacaciones......
......y digo que no me importó porque siento que este inicio de año fue genial, recuperé y recargué energías y me siento muy bien conmigo mismo después de que a finales del año pasado viaje e hice tanto y a principios de este seguiré viajando y haciendo otro tanto. Espero que este año nuevo también ustedes se puedan sentir tan bien como yo y que todo lo que emprendan sea bueno y para bendición de sus vidas. Salud y feliz año nuevo!!!