Faltaban algunos minutos para las siete de la mañana de aquel lunes, así que estaba fresco aún. Subí varios escalones y busqué hasta encontrar el letrero: 'Propedéutico B'. Estaba en el segundo piso del edificio principal, un salón antes del que estaba al final. Llegué con mi recién adquirida seguridad y confianza en mi mismo.
Llevaba pantalón caqui amplio, playera verde y mis infalibles Vans color beige. Había recorrido casi toda la escuela con mi mochila al hombro y mis audífonos en las orejas. Escuchaba seguramente a The Offspring, Metallica o algo por estilo, que tanto me gustaba en esa época. Lo primero que observé al entrar fue a la guapísima chava que platicaba con sus amigas en la fila de adelante. "Esto pinta bien", pensé mientras me dirigía al fondo del salón.
Me senté en la penúltima fila, en una silla de las de en medio del salón. Observé el panorama y vi varias miradas que se alejaban de la mía bruscamente. Sonreí. Quizás era mi ropa o mi cabello ligeramente largo, más largo que el de todos ahí. Quizás era que no dejaba de escuchar mi música a pesar de que algunos intentaban hacerme plática. Volví a sonreír y cambie de canción. Me encantaba causar esa impresión.
Las clases habían comenzado y se seguían unas a otras, con intervalos de pláticas y de recorridos fugaces a la cafetería. Noté, no sin algo de desilusión, que la chava guapa no se quedaba, sino que huía a su salón al comenzar cada clase. Mucho después supe que se llamaba Leslie -supongo que así se escribe- y que vivía cerca de la casa de Irma; pero por lo pronto a mí me empezaba a gustar mucho.
El primero que habló conmigo fue Carlos. Me preguntó que si me gustaba el rock: "lo sé por tu forma de vestir". Me causó gracia y desde entonces formamos una buena trinchera basada principalmente en la música. Creo que fue cuando me dijo que si me vendía el 'Around the fur' de los Deftones, a lo que yo contesté obviamente que sí. Me cayó muy bien, me gustaba su estilo desenfadado de vestir, de hablar y en general, de ser.
Yo estaba lleno de esperanzas, muy motivado por haber pasado el examen de admisión, después de seis meses de la incertidumbre que siguió a mi fracaso en el Tecnológico Regional. Ese día me sentía muy bien, como cuando sientes que te han dado una nueva oportunidad después de haber echado a perder algo. Además el cambio de paradigma, de un salón de clases lleno de cerebros masculinos y rostros hostiles en el 'TEC', al de un salón con chicas simpáticas y camaradas buena onda, era realmente bueno.
Me gustaba aquella escuela, muchos árboles, una plazita, la cafetería cerca.. y sobre todo muchas chicas revoloteando de aquí para allá. Había un módulo de la Escuela de Lenguas en la parte más baja de la escuela, varios salones eran ocupados por licenciaturas como Administración, Contabilidad, Turismo, etc., así que en el aire había un aroma de campus de una verdadera Universidad. Además existía la leyenda de que en la tarde todo mejoraba porque había mejores chicas.
El día corría y todos hacíamos nuevos amigos. Se empezaban a formar las futuras 'bandas' como la de 'los de atrás', la de las 'matadas', etc.; aunque era difícil saber quién estaba con quién, porque recuerdo alianzas que después nos hubieran resultado extrañas como Xóchitl con Shirley, Nastllely con Bernardo y 'el fresa' con Ivonne. Recuerdo cuates que ya no veríamos terminando el semestre como 'la Tía', Domingo, 'el Loco' y muchos otros. Incluso hubo alguno que terminando la primera clase se tuvo que cambiar de salón porque le tocaba en el, posteriormente, archirrival 'Prope A'.
Toño llegó tarde ese día, como a las 11 si no me falla la memoria. Como siempre ha sido amiguero, pronto estábamos platicando de varias cosas, reconociendo el terreno y tanteando a los posibles rivales o camaradas. Terminando cada clase, era el primero en sacar los libros de la biblioteca y fotocopiarlos, así que varios nos uníamos a él.
Desde ese día los profesores nos dejaban tarea y como todos deseábamos empezar bien aquélla nueva aventura, pronto empezamos a sacar copias, preguntar por la credencial de la biblioteca, quedar de acuerdo para estudiar, preguntar a los profesores y un largo etc. La noticia de que no todos pasaríamos a 1er. semestre, nos hizo darnos cuenta de que no todo sería alegría en esa escuela. No sabíamos que esa carrera contra la eliminación nos haría sudar, llorar y nos haría sacar lo mejor y lo peor de nosotros.
El día por fin terminó. Cada quién tenía mucho que contar a su familia o amigos, así que nos fuimos retirando al medio día. Algunas seguramente pensaban 'que me pondré mañana', algunos pensábamos 'ojalá se pongan falda mañana', otros pensaban en la tarea y otros sólo en ir a comer y a dormir. Otros tomaban rumbo de su trabajo. Yo pensaba que se avecinaba un buen principio. Que era suficiente, por el primer día.
